Untitled Document
Lunes 08 Febrero 2010
RSS  
 
Opinión      
 
SIN ROLLO
Cronenberg y la violencia como enfermedad contagiosa

Caracas, 16 Nov. ABN.- La descomposición tanto física como psicológica del ser humano, que ha estado presente como un tópico eterno durante toda la filmografía del director David Cronenberg, evoluciona en su forma. Ahora, el canadiense no nos habla subyugado por los códigos de la fantasía, el terror o la ciencia ficción.

David Cronenberg, quien ahora, después de una carrera un tanto errática, por fin recibe el reconocimiento tanto del público como de la crítica que ya no lo considera ese director de películas raras, incomprensibles e innecesariamente grotescas, nos propone otro tipo de infección, otro tipo de patología.

Y eso responde a que los relatos de Cronenberg son pertinentes e inquietantemente premonitorios, especialmente cuando se leen en un contexto actual.

Una historia de Violencia (2005) es su quinceavo largometraje y nos cuenta como un hombre, Tom Stall, de una provincia norteamericana, cambia su vida al frustrar un atraco, acto que inevitablemente requirió que éste usara una violencia directa en contra de los atracadores, tuvo que matarlos a sangre fría.

Luego de allí, la vida del pobre hombre no vuelve a ser la misma. Su hijo, que aún va al colegio, piensa en cómo su padre puede enfrentar sus problemas con violencia, su esposa aún no entiende como su esposo, que durante toda su vida en común fue un ejemplo de integridad humana, de la noche a la mañana se convirtió en un perfecto asesino.

Mientras avanza el metraje, la violencia se convierte en un agente desestabilizador, tanto del estado emocional-psicológico de los personajes como también de su situación social. Tom Stall ya no hace el amor con su esposa, la viola, ya no puede educar a su hijo cuando este comete un error en el colegio, lo abofetea, y, finalmente, esta violencia que emerge de Tom se disemina en toda su familia y termina por desintegrarla.

Eventualmente, Tom y su familia pueden 'reconciliarse', pero algo ha cambiado; la violencia los ha convertido en diferentes personas, así pues Cronenberg nos propone (¡y alerta!) que la violencia no es muy diferente de cualquier otra enfermedad contagiosa y degenerativa y que, como enfermedad, las probabilidades de que llegue a proporciones epidémicas (o pandémicas) están allí latentes.

Cronenberg, quien en el pasado nos hablaba de hombres convirtiéndose en moscas, de gemelos mutuo-dependientes que se matan entre sí; de como la sexualidad del hombre define su existencia -aun cuando implique mezclar el peligro de muerte en ella-; ese mismo hombre, nos abofetea con una historia de violencia que nos reclama una reflexión acerca de nuestras acciones y de lo inevitable de sus consecuencias.

Esperemos, pues, que ésta sólo sea una idea más, una película más en la carrera de un brillante director, dueño de una de las filmografías más coherentes en el panorama cinematográfico mundial y no la predicción de una situación que cada vez sea más normal y habitual en nuestras vidas.

Aunque quién sabe, el hombre predijo el efecto que tendrían las tecnologías de la información sobre el ser humano por allá por el año 82 con esa barbaridad de película que es Videodrome, y hoy en día casi tenemos sexo con las computadoras... inquietante ¿no?

*Periodista y cineasta

ABN 08:57 pm 16/11/2006
 
 
  Inicio Poder Popular Política Economía Educación Cultura Deportes Caracas Regiones Internacionales English  
2009 Derechos Reservados