Untitled Document
Lunes 08 Febrero 2010
RSS  
 
Cultura      
 
Mel Gibson no nos va a salvar

Caracas, 28 Nov. ABN (Por: Juan J. Espinoza A.*).- El cine apocalíptico siempre ha sido catalogado en una primera lectura como exagerado, efectista y orquestador de emociones efímeras y superfluas; sin embargo en sus obligadas revisiones, el mensaje parece ser desconsolador y terriblemente cercano y real.

Hace poco colocaron de nuevo en uno de esos canales de televisión por cable una película llamada «El guerrero del Camino», que específicamente es la secuela de otra película australiana del año 79 llamada «Mad Max» que nos hablaba de un distópico futuro donde el orden social y moral se vendría al suelo y nos regresaríamos a un salvaje «sálvese quien pueda».

La situación de esa supervivencia del más apto se mantuvo en «El Guerrero del Camino», pero esta vez George Miller, director de ambas películas, era mucho más específico e ilustrado; la humanidad, o lo que quedaría de ella, terminaría matándose por un galón de gasolina.

Combustible. Esa es la razón para pelear, matar y morir en ese futuro desolado que nos pintaba Miller por allá en 1981, pero no es acaso esa la razón más que demostrada para la invasión de tropas estadounidenses al territorio iraquí, invasión que por demás ha resultado en la muerte de más de 30 mil personas.

¿Otro caso de la vida imitando al arte?, escalofriante.

Por ese entonces Miller eligió a un desconocido Mel Gibson para que fuese ese «guerrero del camino», y en estos momentos donde gobiernos incluyen como opción válidas dentro de sus políticas exteriores la invasión de otros territorios con tal de asegurarse una fuente que les permita mantener satisfecha su demanda energética, no se ve un Mel Gibson a la vista que nos salve.

No, ahora el otrora Guerrero del Camino, crucifica a Cristo por enésima vez bajo los códigos del cine de acción más espectacular y nos quiere contar la historia del decline de la civilización Maya bajo esos mismo códigos.

Quizás Mel Gibson no nos puede salvar de ese hipotético futuro desolado donde pandillas de mal vivientes consideraban la vida humana mucho menos valiosa que un tanque de gasolina lleno.

Quizás el estereotipo del héroe solitario que pelea por sus propias motivaciones pero que termina por hacerle un bien a mucha gente ya está muy desgastado, y no tiene que ver con el hecho de que Mel Gibson ya no es un antisemita de closet y quiera dedicarse a ser un director de cine polémico porque pinta a los judíos como desalmados.

Y a la muy negativa visión del futuro que se puede tener después de ver «El Guerrero del Camino» se le suma la realidad de vivir en un país que por sus riquezas energéticas se convierte en blanco de esas pandillas ávidas por controlar el combustibles, pandillas que ya no son pseudo-punks australianos que visten con tapa-rabos; estas nuevas pandillas son soldados entrenados y armados con la última tecnología bélica.

El mundo está en conflicto, las naciones poderosas oprimen a otras por su petróleo y lo peor de todo es que Mel Gibson no nos va a salvar.

*Periodista y cineasta

ABN 04:29 pm 28/11/2006
 
 
  Inicio Poder Popular Política Economía Educación Cultura Deportes Caracas Regiones Internacionales English  
2009 Derechos Reservados